domingo, 13 de noviembre de 2016

No te olvides, en noviembre


"No te olvides, en noviembre" me decía mi padre este febrero, unos pocos días antes de morir. Acababa de darme las recomendaciones para plantar los sarmientos de las vides.
- Córtalos con unas seis yemas,  tres de ellas las entierras y otras tres  las dejas fuera. Así alguna echará raíces y otra sarmientos.
Es noviembre. Este fin de semana hemos plantado veinticinco sarmientos en los bordes de las terrazas de la huerta. Ya veremos si enraízan. Si lo hacen, cada una de las nuevas parras servirá para acordarnos de él.
De todas formas, lo importante es el esfuerzo de intentarlo. El esfuerzo, aunque parezca lo contrario, es el placer, esforzarse en lo que uno quiere es un placer. El poeta Kavafis lo explicó cuando hablaba del camino a Ítaca y decía que lo importante no era llegar a Ítaca sino el camino, el esfuerzo que hacemos con las velas desplegadas, luchando con el mar para llegar. Y cuánto más tarde lleguemos, mejor, porque el verdadero placer está en el esfuerzo.

domingo, 12 de junio de 2016

Una nueva escalera que une terrazas

La Huerta de los Frailes está situada en una ladera de una montaña con pendientes de un gran desnivel. Entre unas terrazas y otras puede haber desde los dos a los cinco metros. 
La escalera realizada este fin de semana une dos terrazas con catorce peldaños. Son un medio indispensable para facilitar el trabajo y la comunicación rápida y segura. Aporta, por otra parte, una gran belleza al espacio. 
Están hechas artesanalmente, adaptándonos a la orografía de la pendiente y desdeñando que todos los peldaños sean iguales y simétricos de tamaño. Dos mañanas han bastado para hacerla. En esta ocasión los artíficis son Sebastián y Claudia.

martes, 26 de abril de 2016

Los muros de piedra, la catedral agroecológica del monasterio de Cazalla


La Huerta de los Frailes está situada en el paraje llamado Puerto de San Marcos y Cerrillo de San Marcos del valle o Barranco del monasterio de Cazalla, caracterizados por ser una ladera de la montaña con una fuerte pendiente. Desde que hace catorce años iniciamos el proceso de cultivo agroecológico, realizamos la creación de terrazas y el inicio de construcción de muros de piedra para reforzar los cantos o taludes nuevos creados, así como en toda la zona perimetral, con el fin de intentar evitar los herbicidas que de manera indiscriminada prodigan en los cultivos convencionales vecinos. Con ello luchábamos contra la erosión, principal problema que se genera en terrenos de cultivo en pendiente.
Los muros de piedra en seco, además, sirven para conservar la humedad del suelo, ser un refugio extraordinario de reptiles, insectos y aves, lo que favorece el ecosistema y la lucha biológica contra las plagas, Sin contar con la extraordinaria belleza que añade al paisaje.
Han sido catorce años muy duros para recoger las piedras de los campos, llevarlas a la Huerta y colocarlas haciendo muros. Los muros se han ido rellenando de mezcla de tierra y estiércol, para mejorar el suelo y al mismo tiempo fertilizarlo. Pero posiblemente sea de las mayores satisfacciones obtenidas. En total la huerta precisará construir unos dos mil metros lineales de muros de una altura media de tres metros. Hasta el momento, y tras catorce años de trabajo personal de la familia, hemos alcanzado unos doscientos metros, por lo que queda casi todo por hacer.
Es en los muros de piedra donde la Huerta de los Frailes precisará ayuda, sobre todo en el suministro de piedra. Si esta está disponible a mano, la construcción de los muros es relativamente rápida. Los desechos de derribos, los movimientos de tierra de las obras públicas y el estiércol de los corrales de caballos o rebaños de ovejas y cabras, son los mejores ingredientes para unos muros que harán de la Huerta de los Frailes una catedral agroecológica en el valle del Monasterio de Cazalla.

Más que una rana-pato: un abrevadero para la fauna salvaje

Muchos cuando contemplan nuestra rana-pato de la Huerta de los Frailes creen que su razón de ser es la artística. Pero no, se equivocan, la razón de ser es la construcción de un abrevadero para la fauna salvaje.
De la alberca de riego de la Huerta de los frailes, cuando está llena, sale el agua que rebosa, y para evitar que simplemente se cree un embarrado -delicioso para los jabalíes-, pensamos que dicha agua canalizada mediante tejas invertidas, podría circular por toda la Huerta, terraza a terraza -nueve en total- de 150 metros de longitud cada una, creándose pozas, abrevaderos, saltos de agua entre una y otra terraza, siempre con la misma agua, para terminar al fondo del valle derramándose libre para deleite de los jabalíes.
Dicho itinerario del agua, pendiente aún de realizarse -pues hasta el momento sólo se ha podido abordar un trayecto muy pequeño-, nos estimuló a incrustarle de vez en cuando algún elemento artístico decorativo, la "rana-pato" que vemos en la imagen, o "la sirenita" en otra pileta pequeña.
Lo último ha sido un abrevadero más grande, que a su vez es un auténtico resort para las ranas, pues son decenas las que lo tienen adoptado como casa permanente, y donde Claudia está diseñando dos elementos artísticos que espero sean de gran atractivo para todos nuestros futuros visitantes. Si hay suerte los podrá realizar coincidiendo con el taller seminario de "Abierto por Arte" de este mes de julio, organizado con la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada y el ayuntamiento de Los Cárcheles.
Los abrevaderos para la fauna salvaje han estado propiciados por los fondos europeos del FEADER desde hace muchos años con muy poco éxito. El porcentaje de subvención a los agricultores para este tipo de intervenciones, consideradas no productivas, es del cien por cien y nadie las solicita. Nuestros campos parecen pensar en la economía productiva, sin tratar de devolver a los otros habitantes de ellos, los animales, sus fuentes de agua que les hemos sustraido al canalizar los manantiales en tuberías para los riegos, eliminando de nuestro paisaje muchos de los manantiales superficiales, sin añadir los que directamente desaparecen porque los pozos para las comunidades de regantes han rebajado las capas freáticas.
En la Huerta de los Frailes no hemos hecho los abrevaderos con  subvención alguna, sino con nuestro esfuerzo y paciencia. La compensación es contemplar cada día los cientos de aves que viven entre nosotros porque cerca tienen el agua; los animales salvajes, esquivos, que por las noches acuden a saciar su sed; la fauna acuática de anfibios e insectos que se ha desarrollado en ellos, creándose un rincón lleno de vida.

lunes, 25 de abril de 2016

Casetas únicas para evitar la contaminación lumínica



El cielo estrellado nocturno de la Huerta de los Frailes es esplendoroso. Y tenemos que dejar que sólo las estrellas iluminen nuestra noche. Por eso tratamos de conservarlo evitando la contaminación lumínica. A las luces exteriores les construimos unas casetas artesanales que se integran con las piedras y el paisaje y, lo más importante, les hacemos un tejadillo que impide que la luz contamine nuestro cielo, porque es contaminación lumínica toda luz que se alza por encima del nivel de las luminarias, porque, además, no sirve para nada. La luz que contamina produce un resplandor ya que ilumina las partículas de polvo o agua en el aire suspendido. La contaminación, aparte de la imposibilidad de ver las estrellas, es que las nubes se ven iluminadas, y afecta a la vida nocturna de la fauna, alterando el equilibrio de los ecosistemas.
Las piedras las recogemos del entorno y las tejas son viejas que reutilizamos. No nos importa que cada caseta sea diferente, no tenga líneas rectas e incluso lo que predomine sea la irregularidad. Lo determina las piedras que en ese momento tenemos a mano. Creemos que así, además de evitar la contaminación lumínica, aportamos un elemento artístico en la huerta. Son ya siete casetas las instaladas. Y cada una tiene su identidad.

jueves, 21 de abril de 2016

Hemos perdido el conocimiento de la Huerta




Con la muerte de mis padres se nos fue el conocimiento de la huerta atesorado con una lenta y sabia destilación cultural de generaciones vinculadas a la tierra y a la célula agraria autosuficiente que durante siglos fue el valle del Monasterio de Cazalla.
Afortunadamente en los últimos años supimos estar cerca de ellos, entendimos su valor, y tratamos de aprender algo de su valiosa biblioteca archivada en sus memorias.
Nos encontramos huérfanos del cariño que siempre supieron darnos y de sus conocimientos. Esa wikipedia del valle ha desaparecido, aunque, tal vez, aún pueda encontrarla en algunos de los agricultores supervivientes que durante años trabajaron con ellos en estas tierras.
No sabemos lo que perdemos cuando ignoramos a los agricultores mayores. Los creemos incultos porque no saben leer o escribir o lo hacen con torpeza. Recuerdo una anécdota que nos contó en una ocasión mi amigo Jaime Izquierdo, de un profesor que iba acompañado por sus alumnos en un autobús visitando algunas experiencias en una isla de Las Canarias. Vieron en la carretera un cartel a mano que ponía "Se vende bino". La carcajada fue general de los jóvenes mofándose de la incultura del agricultor que lo había escrito. Entonces el profesor les preguntó: ¿quién de vosotros sabe hacer vino? Ninguno respondió. El profesor les preguntó con ironía: ¿Quién creéis que es más ignorante, el que sabe hacer vino y lo escribe mal o el que sabe escribirlo y no sabe hacer vino?

lunes, 18 de abril de 2016

Encalando paredes


Estaba harto desde hace tantos años ver estropearse la primera visión del antiguo monasterio con el paredón de bloques de cemento sin enfoscar ni pintar, destruyendo el paisaje. Lo he pintado yo. No es mío, pero lo he pintado yo. Me encontré el pasado fin de semana al dueño de casualidad y le dije: ¿Te importa que te pinte la paredes exteriores de tu casa abandonada?. Él contestó: No importa, pinta lo que quieras.
Me siento muy orgulloso de haberlo hecho, con la incomprensión de todos. Pero no sé cómo van a entender que el paisaje y el patrimonio es de todos al margen del Registro de la Propiedad.