jueves, 26 de junio de 2008

Cajoneras para plantas


Se hicieron en abril de 2004 para plantas aromáticas, algunas flores y hortalizas. El resultado lo vemos en cómo están en junio de este año.

La costrucción del gallinero





Entre enero y abril de 2004 costruimos un gallinero de madera.

Compost

Compostaje en enero de 2004. Lo hacía de manera ortodoxa con la parte de materia vegetal, una capa fina de estiércol, otra de tierra, y un espolvoreo de cal en polvo. A los cuatro o cinco meses obtenía un compost extraordinario. Ahora que tengo mucho estiércol lo hago menos por la dificultad de disponer de tierra para aportarla. Habitualmente utilizo el estiércol de las yeguas una vez descompuesto.

Recogida de aceituna

Es diciembre de 2003. Siempre es época de recogida de aceituna. Aquí está Pablo vareando en un olivo pequeño del Cerrillo de San Marcos.

martes, 17 de junio de 2008

El cambio de la cubierta vegetal





Una foto es de 2003 y las otras dos de 2008. Si se cuida la tierra es agradecida. No existe, de entrada, una tierra mala, sino unas manos ignorantes y desaprensivas.

Los inicios de los muros de piedra




Septiembre de 2002. Pablo y Damián trabajando duro, recogiendo piedras para el relleno de los muros.

Recogiendo almendras

Es septiembre de 2002. Cecilia y Begoña recogen las almendras. Es el comienzo de la Huerta de los frailes, cuando aún no la habíamos bautizado, y el suelo era un secarral, árido y polvoriento

lunes, 2 de junio de 2008

El vivero

Nació para responder a una necesidad. Como agricultor ecológico solicité más de 1000 árboles y arbustos a la Consejería de Medio Ambiente dentro de un programa de impulso a la creación de linderos vegetales con plantas autóctonas de Andalucía. A la semana de pedirlos llegó el camión con los árboles de un año de vida.
Había que plantarlos. Me puse manos a la obra. Aquello era interminable, sobre todo por la cantidad de hoyos para realizar. Despúes de varios fines de semana y constatando que sería imposible plantarlos todos, con el calor del verano a las puertas, era preciso buscar una fórmula que les permitiera sobrevivir y desagobiarme un poco. Así nació el vivero.
Hoy tengo más de 400 árboles. Los voy trasplantando de recipientes a más tamaño según la planta lo va demandando y si no va a ocupar un espacio determinado en la huerta. Crecen mientras esperan su lugar perfecto. Adecuadamente todo se va repoblando pero sin estrés. Me fuí animando y recogía semillas de los más variopintos lugares que visito por razones de trabajo o que familiares y amigos me traen de sus vacaciones. Son los árboles con DNI.

El maravilloso pajar y cobertizo

Construimos con gran esfuerzo mis hijos y yo, con vigas de derribo de la construcción y tablones, un espacio grande para pajar y cobertizo de herramientas. Adosado a ellos, el vivero de las plantas. La estructura de madera tiene un suelo al aire y el techo cubierto con plástico para impermeabilizarlo del agua. Sobre él una capa de brezo para incorporarlo estéticamente al paisaje.
La impermeabilización ha sido un desastre porque los primeros habitantes en instalarse en él han sido las ratas de campo. Han roto el plástico, seguramente para utilizarlo en sus nidos, originando goteras por todos sitios. Les declaré la guerra, pero cada año reaparecen igual. Ahora estudio instalar algún material que no rompan. Mientras tanto se me mojan herramientas y alguna paja y además hay restos de heces por todos los rincones. Un problema.