jueves, 21 de abril de 2016

Hemos perdido el conocimiento de la Huerta




Con la muerte de mis padres se nos fue el conocimiento de la huerta atesorado con una lenta y sabia destilación cultural de generaciones vinculadas a la tierra y a la célula agraria autosuficiente que durante siglos fue el valle del Monasterio de Cazalla.
Afortunadamente en los últimos años supimos estar cerca de ellos, entendimos su valor, y tratamos de aprender algo de su valiosa biblioteca archivada en sus memorias.
Nos encontramos huérfanos del cariño que siempre supieron darnos y de sus conocimientos. Esa wikipedia del valle ha desaparecido, aunque, tal vez, aún pueda encontrarla en algunos de los agricultores supervivientes que durante años trabajaron con ellos en estas tierras.
No sabemos lo que perdemos cuando ignoramos a los agricultores mayores. Los creemos incultos porque no saben leer o escribir o lo hacen con torpeza. Recuerdo una anécdota que nos contó en una ocasión mi amigo Jaime Izquierdo, de un profesor que iba acompañado por sus alumnos en un autobús visitando algunas experiencias en una isla de Las Canarias. Vieron en la carretera un cartel a mano que ponía "Se vende bino". La carcajada fue general de los jóvenes mofándose de la incultura del agricultor que lo había escrito. Entonces el profesor les preguntó: ¿quién de vosotros sabe hacer vino? Ninguno respondió. El profesor les preguntó con ironía: ¿Quién creéis que es más ignorante, el que sabe hacer vino y lo escribe mal o el que sabe escribirlo y no sabe hacer vino?

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