miércoles, 4 de enero de 2012

Ricón recuperado.



Con paciencia y aprovechando unos días de vacaciones del verano, pudimos arreglar este murete y las escaleras. Mis hermanas y yo dedicamos varios días, bueno, unas dos horas diarias de varios días, cuando el calor no apretaba, es decir, al final de las tardes. Sólo hace falta un poco de cemento y arena que trajimos de Los Mesa de Campillo de Arenas, y las piedras de la zona. Ahora resta continuar construyendo muretes intermedios que faciliten más tierra a los olivos de por encima. Yo los relleno de una mezcla de tierra y estiércol. El resultado suele ser espectacular. Los olivos adquieren un color verde intenso y una gran frondosidad de hojas, aumenta la producción de aceitunas, luciendo un aspecto saludable. Rato a rato ya son más de cincuenta metros lineales de muros levantados. Hasta completar todas las terrazas hay trabajo para mis descendientes durante varias generaciones. Porque lo interesante es abordar esta tarea poco a poco, con cariño, sudando la camiseta, mimando cada espacio. Al final, el que participa termina amándolo.





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