martes, 3 de enero de 2012

Paja y aceituna

Se terminó la paja guardada en el pajar, que tiene una capacidad limitada, y tuve que trasladar una buena cantidad de ella desde el montón que tengo en reserva en un corral cerca de la era, protegida con plásticos. El traslado es complicado porque ningún vehículo puede entrar a un punto cercano del pajar o la cuadra. Por tanto, he de cargar las pacas de paja primero en el remolque, de ocho en ocho pacas; segundo, trasladarlas y descargarlas en la entrada de la huerta; y tercero, cargarlas de dos en dos en una carretilla de mano y transportarlas unos cien metros hasta el pajar. Dos días dediqué estas fiestas a esta tarea en solitario, puesto que Damián había caido enfermo con la gripe. El resultado ha sido la reaparición de mi lesión vieja en la rodilla izquierda. Siempre me ocurre igual que fuerzo la maquinaria.
Ahora tampoco he podido ni podré recoger mi poca aceituna. He arreglado con la cuadrilla de aceituneros de mi hermano para que me la recojan el próximo fin de semana. Lo mío es para dos o tres días. No parece que llegue a los tres mil kilos.
Begoña me ha traido el saco de patatas de siembra que cada año su padre me manda. Significa que tendré que sembrar patatas este año también y no tenía intención.

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