lunes, 17 de septiembre de 2012
Iniciando un nuevo muro
Este fin de semana terminé el muro de la entrada a la huerta y he comenzado con el muro esquinero que bordea el estanque. Sé que al iniciarlo ya no pararé hasta que lo vea terminado. Seguramente me ocupará los próximos meses, si llueve y no tengo que regar. Me está costando más trabajo encontrar la piedra que necesito. Ando limpiando campos y caminos.
martes, 21 de agosto de 2012
Cambio de color para las ventanas
Claudia se las ha pintado todas entre el domingo y el lunes. Un color alegre y luminoso para combinar con el oscuro de las maderas.
viernes, 17 de agosto de 2012
jueves, 9 de agosto de 2012
La puerta de entrada a la huerta
Aún no está terminada. Le falta el tejadillo, y si nada lo remedia lo terminaré este mes de agosto. El modelo constructivo es de cosecha personal, sin regladas, irregular, buscando las piedras ennegrecidas de la intemperie. Tiene cimiento y algún hierro interior, aprovechando y reciclando hierros sobrantes.
lunes, 23 de abril de 2012
Los muros de la esperanza
Cuando la crisis nos acorrala, acobardándonos cada día, triturando nuestras expectativas, hundiéndonos en el fango de la desesperanza, encuentro el futuro en las pequeñas cosas como construir mis muros ambientales. Este invierno hemos continuado Claudia, mi hija, y yo, almacenando piedras para levantar unos palmos de muros ya construidos o iniciar otros nuevos.
Tengo la impresión de que nuestros muros son los ahorros del futuro; también son diques contra la desidia y la tristeza; y castillos que construimos para la esperanza. Cuando sudo colocando piedras me olvido de si la prima de riesgo sube o baja, de cuánto más me va a costar la semana próxima los medicamentos, o si podré pagar las tasas universitarias a Claudia que este año empieza en la Universidad, y su alojamiento, y su comida fuera de casa, y las nóminas que pagar a final de mes, y los informes de no sé cuántos departamentos de la Administración, y si el Rey está acabado o no, cuánto seguirá mintiendo Rajoy, mi hipertensión, y toda la mala leche de la semana.
Cuando quiero olvidarme entre semana de toda la montaña de inmundicias, me pongo, mientras conduzco, a fijarme en las piedras de las orillas de la carretera, en si me vienen bien para este muro o para el otro. Y termino parando el coche y llenando el maletero de piedras, algunas que apenas puedo mover por su elevado peso. Y en cada piedra que cojo dejo una parte de mi desesperanza. El sábado por la tarde, con el coche repleto, me encamino alegre para sudar en mis muros de las esperanza.
domingo, 22 de enero de 2012
Fertilizando la huerta
Toca la tarea de aportar nutrientes a la huerta. Y en agricultura ecológica lo hago con compost o con estiércol directamente. Cada año supone un esfuerzo ímprobo ir con la carretilla y tratar de llegar a todos las plantas, estén cerca de la cuadra o encaramadas en lo alto del Cerrillo, o lamiendo el barranco en las últimas terrazas. Siempre conté con el apoyo de Pablo o de Damián. Pero eso ya no es posible.
Hoy el día lucía limpio y azul, como desgraciadamente casi todos los días de este otoño-invierno, y solo con la ayuda de Claudia, que es mucha, pues tiene una magnífica determinación y fuerza para todos los trabajos. Puse a trabajar el cerebro y encontré la ayuda bien cerca, en la yegua que no hace sino comer y trabaja poco.
Hace cinco años que nadie la monta, por lo que inicié el intento con mucha cautela. Primero, le puse su silla de montar y observé su reacción. Ni moverse. Segundo, le puse encima un viejo serón de goma, Y ni se inmutó. Tercero, la até próxima al lugar del lugar de carga del estiércol, y empezé a llenar el serón con la pala. Perfecto. Ni rechistó. Y yo creyendo que dicha tarea sería imposible con una yegua tan señoritinga.
Todo el día dando viajes Claudia y yo repartiendo el mejor abono, la mierda de la propia yegua. Hasta un total de unos veinte.
Me duelen todos los huesos del cuerpo de la carga, pero estoy feliz. Un serón por olivo. Tengo tarea para otros muchos domingos, pero he encontrado la solución para muchas tareas. A partir de ahora mi yegua va a trabajar. Y eso le va a valer pues que no la voy a vender.
