domingo, 8 de septiembre de 2013
Puerta en la Huerta
Desde hace doce años la puerta ha sido una empalizada de vigas de madera hecha por nosotros que siempre andaba desmoronándose. El fin de la misma no era impedir la entrada a nadie sino impedir que las yeguas se saliesen. Un día nos hicimos unos pequeños muros de piedra que terminaron configurando en la entrada este portalón de aire viejo y donde continuó la empalizada de madera. Pero mi padre, el dueño legal de la Huerta desde que la heredó de sus padres hacia 1950, hoy con noventa y dos años, estaba empeñado en regalarnos una puerta, me imagino que harto de ver siempre la puerta de madera desvencijada. Y un día me dijo: "Sebastián, quiero que tengas un recuerdo mío, deseo pagaros la puerta a la Huerta". Los herreros fueron a medir el espacio y cuando vieron los pilares tan irregulares y toscos pensaron que ahí no era posible engarzar las banderas metálicas de la puerta. Por lo que diseñaron unos soportes metálicos separados y aislados de los pilares. Puestos éstos y las banderas, quedó un espacio enorme entre éstas y el muro, por lo que ha sido necesario que nos pongamos manos a la obra para integrar la puerta en el muro. Para ello se han recogido piedras de la zona y lo que se ve en la foto es el resultado.
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